Tratado de las buenas maneras

Dice Alfonso Ussía en su “Tratado de las buenas maneras” que la peor plaga que padece hoy la humanidad es la de la grosería. Hoy el “todo vale” se confunde con lo “guey”, lo moderno “mola” y el insulto “pone”.

Destaca el que llama la atención, como ir de blanco a una boda, o vestirse de deporte sin practicarlo, e ir de colores a un entierro.

En el salón de la descortesía, algunos se limpian la naríz con el dedo meñique rampante, y otros piden permiso para irse al water cuando quieren decir lavabos. Y hablando de ellos, hay sitios en Madrid a los cuales hay que llegar con conocimientos de otras lenguas, y además no hay signos, un auténtico laberinto en esas circunstancias.

Las hostelerías dan lugar a muchas anécdotas, recuerdo una noche de verano en Las Vistillas, una zona castiza allá en la Capital de España, en una taberna no paraban de dar comandas, en la mesa de al lado ponían las bebidas, al servir una cerveza el dedo se había introducido un poco en el vaso, y de pronto el padre de familia se dirige al camarero y le dice, le he pedido una caña pero sin yemas.

La mesa es ese lugar de relaciones sociales, allí como en el juego siempre se nota la buena educación, los temas de conversación variados son amenos, menos los de política, religión y ya cada vez más los de fútbol, por si, nos dan un disgusto nada bueno para la digestión.

A la hora de elegir un menú, el que sea del agrado de la mayoría, prestando especial atención a la edad, creencias, hora y dolencias de los comensales. Estarán conmigo que, huevos con patatas fritas nos gustan a todos, pero para un banquete, no es lo apropiado.

Nuestro comportamiento es parte de nuestra personalidad, por eso en cualquier lugar será esa tarjeta de visita y el saber estar, tan imprescindible en ésta sociedad nuestra, sin importarnos como lo hacen los demás. Con ellos nos comunicamos, desde los balbuceos el ser humano quiere decir y también expresar con gestos.

Cuando el emisor envía y es entendido por el receptor, ahí podemos considerar que ha funcionado la comunicación. El respeto a los demás, ni las formas, ni la educación pasarán, son partes esenciales de la convivencia imprescindible para que la vida sea posible.

Se aprende desde nuestros primeros pasos y nunca va a la par de títulos académicos ni del dinero ni de los cargos. Te das cuenta que falta formación, que hay mucho intrusismo. Los “cursos de verano” han dedicado espacio a “relaciones institucionales”, por prensa he podido leer cosas que me han llamado la atención y me he puesto a escribir.

Las  visitas culturales enriquecen el  conocimiento ya que establecen una vinculación directa con nuevas experiencias en lo que respecta a las diferentes manifestaciones como la pintura, la escultura, la música por citar algunos.

Sin duda alguna, las exposiciones nos permiten reencontrarnos con la memoria cultural de las diferentes civilizaciones, es por ello que, al visitar galerías y museos debemos hacerlo con un fin didáctico, respondiendo a estas reglas de comportamiento:

  • No hacer comentarios que atraigan la atención de los demás visitantes.
  • No dar señales de impaciencia en el recorrido por la institución cultural.
  • No tocar las piezas museables o de exposición.
  • Mantenga una postura adecuada, una imagen mesurada y correcta.

El arte siempre va a mejorar a los hombres, y su condición esencial es la moderación. Sin duda alguna una norma de comportamiento.

Rescatemos los principios de Urbanidad

En estos tiempos, el concepto de urbanidad ha ido perdiendo sus principios, se han transmitido por medio de tradición oral familiar, desde que los humanos se agruparon para convivir en sociedad.

Un comportamiento adecuado, en todos los ámbitos y en cualquier situación, dan una perfecta definición de como es la persona con la que estamos tratando, y es muestra de una buena o mala educación.

Ante situaciones incómodas o poco agradables, las personas debemos tratar de mantener la compostura, al igual que en situaciones que no sean de nuestro agrado. Nada de malas caras o gestos de desaprobación.

S.O.S  las normas de comportamiento

Las normas de comportamiento son la base fundamental de las relaciones humanas, donde el hombre, como protagonista principal, expresa su calidad de vida en correspondencia con su desempeño social.

La tradición oral incide en las normas de comportamiento. En este aspecto los miembros de la familia son pilares de formación de buenos modales, de comunicación de cortesía, de nobleza y humanismo.

La vida sin cortesía va en detrimento de la espiritualidad y sin ella los hombres no podrían cultivar el entendimiento humano. Quien no asume las reglas de conducta con tino, no disfruta el desarrollo cultural de la humanidad.

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