Mi auto biografía

En las cosas de Dios, yo fui un créelo todo, nunca tome la responsabilidad de investigar, no asumí el deber de leer y aprender por mi mismo, sino que, siempre creí todo lo que me decían.

No fué sino cuando tome a Dios más en serio, cuando empecé a estudiar y aprender por mi mismo, a leer la Biblia y a leer todo libro posible respecto a Dios, a su palabra, a la historia humana y aprender más sobre nuestro destino.

Finalmente llegué, entendí, y comprendí el significado de “la palabra hecha carne“, en algunas biblias dice “el verbo hecho carne“, y es así como finalmente conocí al Jesús de Nazaret del Evangelio, ahora comprendo mejor el otro punto de vista, el punto de vista divino, y puedo compararlo con el punto de vista humano.

Y con este aprendizaje también se desatan otros misterios adicionales que antes fueron totalmente desconocidos para mí. Es como volver a aprender a vivir, volver a actuar en esta vida misma, volver a nacer, no en un sentido biológico, sino del saber, del conocimiento, -en la Biblia se llama-, nacer del espíritu o nacer en espíritu.

Se enfrenta uno a la realidad inmisericorde en que se sume a la humanidad entera desde el momento mismo en que se nace hasta el instante en que se muere. Esta razón por si sola debería ser causa suficiente para llamar la atención a todo el mundo a despertar, a leer, a aprender, a buscar a Dios, y a respetar sus leyes. A salir de esa burbuja de mentiras en la que la humanidad nace, crece, ama, y muere.

También descubrí que las fuerzas del mal y de la ignorancia, a la que la humanidad es sometida sin piedad, son tan poderosas y tan inmisericordes, que ahora esas mismas fuerzas están en mi contra. No solo atacan mi entendimiento, mi nuevo saber, sino hasta mis instintos, mis hábitos, y mi diario vivir.

Poco a poco fuí llegando a los mismos puntos de decisión que ya había vivido antes. Es como si la vida fuera una película que se repite innumerables véces. Llegue una y otra vez a esos mismos momentos en que, gracias al nuevo aprendizaje de la mente de Cristo, te expones por segunda, tercera, y cuarta ocasión, volví a vivir momentos y circunstancias en las que hay que tomar nuevas decisiones sobre la verdad o la mentira, sobre el bien o el mal, sobre el cristianismo o el catolicismo, sobre el perdón o el odio, sobre Dios o el demonio.

A partir de entonces nada ha sido fácil. Todo era más fácil antes, cuando vivía sumido en la mentira, cuando vivía bajo el dominio de Satanás. Cuando vivia sumergido en esa burbuja en la que vive todo el planeta. Ahora, todo es mas difícil por que tengo que elegir y elegir cada día basándome en el nuevo conocimiento que he adquirido. No es fácil por muchas razones, por que aún tengo seres queridos en el otro mundo, aún tengo amigos que no conocen la verdad entregada por Dios a los hombres, y yo mismo, a veces noto que no he salido completamente del mundo de mentiras dominado por Satanás. Por que Satanás, el mismo se encarga de que nunca lleguemos a conocer la verdad de Dios.

Ahora mis metas han cambiado y mis órdenes son más claras, he de aprender los métodos y las maneras en que otros puedan también aprender de Dios. No es mi trabajo enseñarles nada, sino solamente señalarles el camino y ese camino es Cristo. Aprendiendo de él, aprendes de Dios mismo.

Parece algo increíble, pero no he conocido un solo individuo que habiendo aprendiendo de los labios de Dios, se haya echado para atrás jamás. Pues las verdades que se aprenden son demasiado sólidas como para abandonar el camino. Y quienes ya han seguido este camino entienden bien a lo que me refiero.

Como toda escuela, el nuevo aprendizaje requiere justamente de lo que Dios dijo en su primer mandamiento: “Amaras a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, y con todas tus fuerzas“. He allí como él supo desde un inicio cual era el ingrediente principal para llegar a él mismo. Empezó sus enseñanzas con el relato perfecto; y este primer mandamiento es, por si solo, la garantía de que, aquel que lo busca sin duda lo encontrará. Esta es su promesa y Dios es fiel a sus promesas.

Ahora, ya han pasado muchos años desde aquel día en que empecé esta jornada. Mis asombros son innumerables, mi aprendizaje es extenso. Mi vida ha cambiado, y con este cambio también conllevo la responsabilidad de ese cambio.

Dios preparó para el hombre un árbol que es de la vida y del cual todos sus hijos debemos comer.  Pero no será así. De hecho, muchos, la mayoría ni siquiera llegaran a saber con exactitud sobre este árbol. Otros, aún buscando a Dios incansablemente, no descubrirán jamás la ubicación exacta del árbol de la vida. Por que de ese árbol solo comerán los que si comprendieron y si siguieron el camino. Bien dijo él mismo: Muchos seran los llamados, pero pocos los escojidos.

Quizá ahora entiendo mejor la razon del por que este árbol no se exibe claramente. Y también puedo persibir mas claramente la enorme estructura formada por Satanás, para evitar que nadie tenga acceso a la vida.  Por un lado, Dios no quiere a todos los hombres en el cielo, sino solo a sus elegidos. Y por otro lado, Satanás se encarga de que ni sus elegidos encuentren el camino al arbol de la vida.

Digamos que es él, Satanás, el se lleva a casi toda la humanidad consigo. Por supuesto que él cree que su lado es el bueno, asi es como engañando a una gran parte de angeles, se dividió al cielo entre buenos y malos. Y creyéndose sabios, se volvieron necios.

¿Y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento? ¿En dónde dejaréis vuestra gloria? (Isaías 10:3)

Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal. (Proverbios 1:32)

Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia. (Proverbios 3:35)

Entended, oh simples, discreción; Y vosotros, necios, entrad en cordura. Oíd, porque hablaré cosas excelentes, y abriré mis labios para cosas rectas. Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios. (Proverbios 8:5)

Los labios del justo apacientan a muchos, mas los necios mueren por falta de entendimiento. La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. El hacer maldad es como una diversión al insensato; Mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento. Lo que el impío teme, eso le vendrá; Pero a los justos les será dado lo que desean.  (Proverbios 10:21)

El deseo cumplido regocija el alma; pero apartarse del mal es abominación a los necios. (Proverbios 13:19)

Busca el escarnecedor la sabiduría y no la halla; Mas al hombre entendido la sabiduría le es fácil. Vete de delante del hombre necio, porque en él no hallarás labios de ciencia. La ciencia del prudente está en entender su camino; Mas la indiscreción de los necios es engaño. Los necios se mofan del pecado; mas entre los rectos hay buena voluntad. (Proverbios 14:6-9)

La lengua de los sabios adornará la sabiduría; mas la boca de los necios hablará sandeces. (Proverbios 15:2)

El corazón entendido busca la sabiduría; mas la boca de los necios se alimenta de necedades. (Proverbios 15:14)

Allí, en la mitad de esa turbulenta batalla entre el bien y el mal es donde gloriosamente se encuentra Cristo, él es la única garantía de regreso al Padre. El es árbol de la vida. Quien come su carne y bebe su sangre encuentra la vida eterna.

Ahora, todos los días lucho una batalla contra poderosas fuerzas del mal que tratan de ahogarme inmisericordemente, no solo a mí, sino a la humanidad entera. Pero Dios preparó un método para estar siempre en contacto con Dios.

1 Juan 1:9 – Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 
1 Juan 1:10 – Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. 

La confesión trae sanidad, y liberación. El que encumbre sus faltas solamente esta deteniendo la bendición de Dios.

Entonces, esa naturaleza pecaminosa que ya heredamos del pasado y vive con nosotros el presente, puede ser borrada en su totalidad. Solo debemos olvidar todo lo que ya hemos aprendido mal sobre Dios en el pasado y concentrarnos en estudiar e investigar esta parte de la confesión y de la oración.

Si decimos que no tenemos pecado en nuestra vida, nos engañamos a nosotros mismos y llamamos a Jesús mentiroso (1 Juan 1:8,10).

Esencialmente, confesar significa: decir la verdad, “estar totalmente de acuerdo con alguien en que si existe una verdad y yo si la puedo decir.”

Nosotros confesamos nuestros pecados, (nos ponemos de acuerdo con Él de que su camino es el correcto y que el nuestro está equivocado). Y nos arrepentimos de la dirección que hemos tomado. Aceptamos que nuestro camino esta repleto de fallas y errores, y que su camino es el perfecto.

¿Cómo nos arrepentimos? ¿Qué significa esto en términos prácticos?

Cuando nos damos cuenta de que estámos haciendo algo mal, en nuestro corazón, en nuestra mente o en nuestras acciones, llevemos esta confesión al Señor Jesús.

Hay tres partes importantes de la confesión, no que tengan que seguirse como cierto tipo de fórmula, pero una confesión completa implica estar totalmente de acuerdo en lo siguiente:

  1. “Lo estoy haciendo” —nadie más es responsable por obligarme a hacerlo.
  2. “Se que está mal” —no hay justificación que pueda hacer que esto esté bien.
  3. “No quiero seguir haciéndolo” —quiero cambiar la manera en que he estado viviendo.

Jesús dejó bien claro que no vino a felicitar a las personas que ya habían logrado guardarse de perderse en el pecado, sino que Él vino al mundo a llamar a los pecadores al arrepentimiento.

Por supuesto, se espera que evitemos pecar, sin embargo cuando pecamos, Jesús está ahí con nosotros como nuestro Abogado defensor.

Cuando nosotros confesamos nuestros pecados, su fidelidad lo impulsa a perdonarnos para separarnos del poder que esos pecados tienen para manipularnos, y es así como el nos libera del castigo justo que esos pecados merecen. Por que el pecado es condenación y en pecado no podemos tener comunión con Dios.

Su fidelidad es la que neutraliza nuestra infidelidad, y su justicia lava todas nuestras injusticias. El perdón y la limpieza que Él hace en nuestra vida solo se logran mediante la confesión.

Cuando confesamos nuestros pecados, no queda ni un solo residuo de ellos en nosotros. Recordar esto es crucial cuando reaparecen pensamientos de culpabilidad posterior. Satanás siempre pondrá en nuestra mente esos pensamientos de culpabilidad que nos condena. Pero nosotros solo debemos recordar que El Justo, el que tiene en su poder las leyes de la vida y la muerte, nos ha perdonado en cada confesión.

Cada una de las tantas veces que cometemos un pecado particular, como fantasear o tener pensamientos lujuriosos, el Señor quiere que los confesemos para que Él pueda restaurarnos y regresarnos al camino de perfecta comunicación con Dios.

Hoy quiero hacerles entender el genuino valor de la confesión como el regalo mas importante de Dios para nuestra restauración. Solo diga esto: “Señor Padre Nuestro que estas en los cielos, ante ti vengo humillado para confesar que te he dado la espalda y me he creído suficiente, cuando en realidad sin ti yo soy nada. Ven señor Jesús. Amén.”

Este es un buen inicio. Repita esa oración frecuentemente todos los días y a cada rato si es posible. Recuerde que nuestra naturaleza pecaminosa obscurecerá constantemente nuestra comunicación con Dios. mas aún en nuestros primeros pasos. Usted por si solo notará cambios en su vida, y usted entenderá esas señales que vienen directamente de Dios. Confíe plenamente en él.

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