El capitalismo no aprecia la vida humana

¿Puede en verdad “mejorar” una sociedad de personas, en un sistema en donde ya esta en marcha un sistema de protección a la riqueza de pocas personas en el mundo, a costa del sufrimiento de la gran mayoría?

El sistema político actual “no” esta orientado a velar por la superación y el mejoramiento de la sociedad y menos del ser humano en si mismo como un ente viviente, sino mas bien, esta orientado a preservar las castas sociales y a mantener las enormes diferencias entre la pobreza y la riqueza. Para algunos, “los bienes materiales son mas importantes que la vida del ser humano”, y por ende, los bienes son mas importantes que “cualquier forma de vida”.

Vivimos dentro de un sistema socio político y económico al que llamamos de “libre empresa”. Esto significa que, vivimos dentro de una estructura social en la que se apoya y se defiende el derecho del hombre por crear “empresas” dentro de otro sistema aun mas grande de empresas que ya han logrado ellas acumular capitales tan grandes que son inimaginables en cuantia.

Esas empresas ya existentes, y las personas en esas empresas, son las que custodian, vigilan y proponen los cambios legales, civiles, y militares que les permite existir, crecer, mejorar, y obviamente seguir en el proceso de acumulación de bienes. La idea principal detras de todos sus actos es, seguir protegiendo el sistema que empezó en el inicio mismo de la humanidad el cual es el sistema del acaparamiento y la acumulación de los bienes a cualquier costo.

En la antigüedad, este acaparamiento no sucedió bajo las condiciones y reglas actuales a las que ahora todos estamos obligados a obedecer, sino que, empezó sin reglas de ninguna clase. Si alguna regla existía, era la del barbarismo, la invasión, el robo, la conquista y el crimen. Esas eran las únicas maneras de lograr cualquier riqueza. No había sistemas laborales, bancos ni empresas, peor leyes de contratación ni de defensa a nadie. En la antigüedad, las grandes fortunas se lograban a punta de espadas, lanzas, cuchillos y machetes. Matando, liquidando y robando a todos los que estaban en el camino de aquellos que perseguían la riqueza.

El instinto de la acumulación, (la avaricia), esta en el espíritu humano. Acumular conocimiento, acumular bienes, acumular música, acumular personas, acumular todo lo que se vea, huela, toque, piense, o escuche.

Tanto fue lo que llegaron a acumular algunos de esos criminales y ladrones en la antigüedad que obviamente ellos fueron los primeros líderes a los que luego se los llamó: los “nobles” de aquellos tiempos. Así es como empieza la humanidad a crear los diferentes niveles sociales de criminales y ladrones. Entonces aparecieron los títulos de caballeros, varones, condes, príncipes, gobernadores y reyes que en el fondo solo significaba el nivel de organización de lo que ahora conocemos como “crimen organizado”.

Ese sistema de “libre empresa”, de acumulación y apropiación de bienes, empezó desde los inicios de la civilización. Nunca se pudo eliminar ni regular completamente en beneficio de la humanidad sino mas bien se desarrollaron políticas para proteger a los ahora dueños de esos bienes acumulados.

Por ahora, todos vivimos dentro de ese mismo sistema de cosas pero con membretes un poco más “humanistas” que nos despistan un poco de la verdad pero que son igualmente barbáricos.

La acumulación de bienes es un proceso sin fin. El avaro siempre persigue el incremento de lo que sea que ya tiene. Nada es suficiente para el, ni ninguna meta tiene límites. Así es como, a la muerte de uno de estos acerbos ladrones y criminales, les heredaban sus hijos quienes continuaban con el mismo plan macabro iniciado por sus padres. La finalidad ultima era la de incrementar sus riquezas y de mejorar aun más sus inventarios.

El alcohólico solo quiere más alcohol, el drogadicto quiere más drogas, y el rico quiere más riquezas. Todo es más, más , y más.

La Biblia nos dice que: El rico es un enfermo que sufre una grave condición espiritual llamada “el pecado de la avaricia”. Como el alcohólico, este no puede dejar el alcohol, así el rico no puede renunciar jamás a las riquezas, así estas riquezas fueran pocas. La gente se aferra a las cosas materiales sean cuales fueran estas.

Jesús, el de Nazaret, ya lo afirmó cuando dijo: “Mas fácil es que entre un camello por el ojo de una aguja, a que un rico entre en el reino de los cielos”. Y continuó enseñándonos que, “la renunciación a la riqueza” era un acto “imposible” para el hombre, pero añadió que, para Dios, … todo era posible.

De hecho, todo aquello por lo cual el hombre es capaz de “asesinar” para obtener, Dios se lo entrego en cantidades y sin medida, y no exigió pago alguno. Esto remuestra que las cosas que tienen valor para el hombre, no tienen valor en lo absoluto para Dios. Y si todo tienen algun valor para Dios, para el es mas importante la vida, que todas las riquezas materiales del universo.

El ser humano, todavía no acepta este concepto a pesar de que lo ha tenido ante sus ojos desde el principio mismo de la humanidad.

Para cuidar y proteger las riquezas, al rico no le importa quien se muera, o a quien tenga que matar, o a quien vea morir de hambre, incluso no le importa a que Presidente deba derrocar y asesinar, si llegara el caso.

Hay un hermoso artículo escrito por Albert Einstein sobre este delicado tema de “El Capitalismo” que lo tituló ¿Por qué “si” al socialismo?. No soy un experto en política ni en economía, pero ya he visto en carne propia que ni el socialismo, ni el comunismo, ni el capitalismo, han sido una respuesta a la realidad que vive el ser humano.

La razón de no poder vencer al “espíritu malvado” del “acaparamiento”, se debe a que, los que dirigen el sistema económico actual y de cualquier época, con el advenimiento de sus propias riquezas, dejan automáticamente de ser humanos ellos mismos, y sin darse cuenta, se convirten ellos mismos en sus propios Dioses.

El intelecto y raciocinio de los ricos les dice perfectamente que, ellos también están encerrados en esta misma burbuja de injusticias, de errores y de fatalidades; y ellos también abogan a Dios y al cielo, igual y aun más de lo que lo hacen los pobres. Después de todo, son ricos no ignorantes. Ellos saben que todo este sistema de cosas es herrado, y que deberíamos vivir un sistema mas justo para toda la humanidad.

Desgraciadamente, así como el alcohólico no puede dejar de beber, el que fuma no puede dejar el cigarrillo, así también el rico no puede abandonar su enfermedad de la avaricia. Y es por su avaricia por la cual es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, a que un rico pueda entrar en el reino de los cielos.

Y esta afirmación no se refiere a grandes riquezas ni a grandes fortunas, sino a la mas minima cosa material a la que este atado tu corazón, por muy pequeña que fuera.

 

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