Carta a Dios

Carta al Dios del Espíritu

Señor Jehová, Elohim, Adonai, Dios Padre Celestial y Eterno, Excelentísimo Espíritu Viviente, Señor de los Ejercitos, Shadad, El-Elion, El-Olam.

Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en los cielos y en la tierra. Danos el pan de cada día, y perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos de todo mal. Tu eres el poder y la gloria, el único Dios verdadero, y después de ti no hay nadie mayor a ti. Amén.

Con la poca educación que he adquirido hasta este día, mi corazón y mi mente me llaman a escribirte. Reconozco que es asombrosa la manera en que co-existimos, no solamente entre nosotros los hombres, sino entre nosotros y tu mismo. Este es el modo de convivencia que existe por las razones que solo tu conoces y cuyos detalles nosotros solo presumimos.

No sabiendo con exactitud lo que tu conoces, solo puedo evadir las causas y efectos, para de este modo intentar llegar a ti, y a lo mas profundo de tu corazón.

Tu palabra dice: “AL QUE A MI VIENE, NO LE ECHO FUERA” (JUAN 6:37).

Es así que yo comprendo que esta carta es mi llegada a ti y no la desecharas, pero la leeras tu mismo, y te doy las gracias por eso. Pero también he aprendido que: llegar a ti no es llegar a ti bajo mis términos y condiciones, sino bajo tus términos y condiciones.

También dijiste: “TODO AQUEL QUE INVOCARE EL NOMBRE DEL SEÑOR, SERÁ SALVO” (Romanos 10:13).

En el nombre de Yeshua, el Jesús de Nazareth, tu hijo amado, yo te pido otorgarme esa salvación, por que he invocado su nombre, he comido de su cuerpo, y he bebido de su sangre.

También dijiste: “SI CONFESARES CON TU BOCA QUE JESÚS ES EL SEÑOR, Y CREYERES EN TU CORAZÓN QUE DIOS LE LEVANTO DE LOS MUERTOS, SERÁS SALVO. PORQUE CON EL CORAZÓN SE CREE PARA JUSTICIA, PERO CON LA BOCA SE CONFIESA PARA SALVACIÓN” (Romanos 10:13).

He confesado con mi boca y con mi puño y con mi letra el resultado de mi búsqueda por tí, el cual se centra en la vida de Yeshua, -tu hijo Jesús-, el ungido. El es mi Señor, mi Pastor, y mi Maestro. A él abogo y recurro en mi camino hacia tí. A él es a quien elijo como mi guía y camino de salvación. Creo que de la misma manera que creaste la vida, también creaste la muerte, y así como tienes la autoridad de llevarnos de la nada a la vida, también tienes la autoridad de llevarnos de la vida a la nada. Es así como yo creo que llevaste a Jesús de la nada a la vida, y vivió entre nosotros, y cuando él ofreció su vida en sacrificio para redimirnos del pecado, estando sin pecado él mismo, él fue rechazado por esas leyes de la muerte que tu mismo creaste, por que la muerte la creaste para el injusto, pero en sus actos no hay injusticia.

Creo en mi corazón y en mi mente que Jesús de Nazareth resucitó de entre los muertos para la justificación de los elegidos del reino. Pues nadie viene a al Padre si él mismo no les trajere. (Juan 6:44). Y es así como llegué a saber que primero es por tu propia invitación y no por nuestra decisión que algunos comemos de su cuerpo y bebemos de su sangre.

Si este alejamiento entre Dios y el hombre se debe a un castigo eterno como ya lo relata la Biblia y puede también así deducir nuestro propio entendimiento, quiero expresar en esta carta mi dolor, y mi pesar, por que si eso nos ganamos, tu justicia y tus leyes que estan a la vista y la capta nuestro entendimiento, son la muestra feaciente de tu grandeza y de tu misericordia.

No obstante de la pena de muerte que la humanidad entera lleva consigo, a nombre de todos nuestros futuros, presentes, y antepasados, yo te pido perdón y misericordia: Perdón por todas nuestras ofensas. Por los agravios y faltas incurridas. Por nuestra soberbia que parece ser infinita; y por nuestro instinto malvado producto de nuestra naturaleza pecaminosa. Pero más aún por nuestra necedad de aprender y de no aplicar lo aprendido.

He recibido y he aceptado tu invitación y ahora estoy en esa escuela del saber que tu mismo preparaste para nosotros, estoy en el moldelo de Jesús como un requisito para la salvación. Concédeme Dios mío el entendimiento, las fuerzas, y la salud necesaria para llegar a ti conforme a tu plán y no al mío. Por que el mío esta plagado de fallas, mas el tuyo es el único perfecto. Te lo pido en nombre de Jesucristo. Amén.

Pedro Antonio Jaramillo

Administrador

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